Hablamos con uno de los cinco dúos ganadores de Lied the Future 2026
El barítono alemán Bruno Meichsner y el pianista británico George Needham forman uno de los cinco dúos seleccionados para la edición 2026 de Lied the Future, el programa impulsado por la Asociación Franz Schubert con el apoyo de la Fundació Ferrer de Música. Ambos músicos, con trayectorias sólidas en el ámbito del lied y la música de concierto, han sido reconocidos por su alto nivel interpretativo y su complicidad artística, que los llevará a actuar en escenarios de referencia como la Schubertiada el próximo 25 de agosto.
Formado entre Berlín, Oxford e instituciones de prestigio europeas, el dúo comparte una sensibilidad especial por el diálogo entre música y palabra. Su participación en Lied the Future no solo les ofrece una formación de excelencia con mentores de primer nivel, sino también la oportunidad de consolidarse dentro del circuito internacional del lied, proyectando a una nueva generación de intérpretes comprometidos con este género.
– ¿Qué os llevó a estudiar lied y qué es lo que encontráis más emocionante de este género musical?
Bruno Meichsner: Cuando tenía 10 años, en mi familia hacíamos mucha música en casa y un día mi hermano mayor tenía el volumen 1 de los Lieder de Schubert y quería tocarlo al piano. Yo cantaba en un coro de niños y él quería enseñarme esa música. La sensibilidad de jugar con palabras hermosas y combinar música y texto sobre lo que significa ser humanos —nuestros problemas, deseos y sentimientos— es un trabajo muy enriquecedor para mí. Además, las conversaciones y el intercambio de ideas e interpretaciones durante los ensayos me aportan mucho.
George Needham: ¡Para mí los cantantes! Al principio de mis estudios hice muy buenos amigos que eran cantantes y quería hacer música con ellos. Después me enamoré de la poesía. La interacción de significados entre la poesía y la música me parece infinitamente emocionante, y trabajar con el texto me ha enseñado muchísimo sobre el ritmo, la articulación, las limitaciones de la notación musical, las limitaciones del lenguaje y los misterios que hay más allá de esos límites.
– ¿Cuándo decidisteis que la interpretación vocal (o el piano) sería vuestro camino profesional?
BN: Aún tenía algunas dudas cuando comencé mis estudios en Berlín. Pero tuve el mejor profesor que podía desear. Me animó a creer en mí mismo como cantante y como persona cuando yo no lo hacía. Y durante la carrera encontré una idea que me marcó: que un cantante es un narrador de historias. De algún modo me siento muy identificado con esa definición.
GN: Alrededor de los diez años supe que quería ser pianista, pero no tenía ni la más mínima idea de lo que eso implicaba en la realidad. Cuando, siendo adolescente, expresé ese deseo a un profesor, él, sabiendo lo que implica esta carrera, me tomó lo suficientemente en serio como para hacerme trabajar duramente.
– ¿Qué os inspiró a presentaros a Lied the Future?
BN: Quiero adquirir mucho conocimiento y experiencia en el lied. Para mí es extremadamente interesante y útil escuchar y aprender de otras personas. Este programa será un espacio intenso e inspirador para vivir experiencias.
GN: Me encanta trabajar con Bruno. Ambos estábamos buscando proyectos. Lied the Future llevaba tiempo en mi radar. El nivel musical que he visto surgir de las ediciones anteriores es impresionante, y los mentores son algunos de los mayores referentes mundiales del lied.
– ¿Cómo os sentisteis cuando supisteis que erais uno de los nuevos becados de Lied the Future?
BN: Estaba esperando en la sala de espera del médico cuando llegó la confirmación. Era el único en la sala con una gran sonrisa.
GN: Hice un pequeño baile en la cocina.
– ¿Qué significa para vosotros formar parte de este programa impulsado por la Fundació Ferrer de Música?
BN: Significa mucho para mí porque la calidad y el nivel son muy altos, y es un sueño para cualquier cantante y pianista entrar en un programa así. No solo para nosotros como músicos, para adquirir más conocimiento y experiencia, sino porque es extremadamente importante contar con programas y apoyo para la música y el arte, que mantienen unida a nuestra sociedad. En un mundo cada vez más dividido y caótico, es importante contrarrestar esa amenaza con música que ponga siempre a las personas y a la sociedad en primer lugar.
GN: El alcance del trabajo de la Fundació Ferrer de Música es un recordatorio verdaderamente inspirador del poder transformador de la música en nuestra sociedad. A menudo, los músicos tenemos la tendencia a encerrarnos en nuestras salas de ensayo o auditorios y a pretender que el ámbito del arte está separado del mundo imperfecto, caótico y político. Formar parte de este programa significa aprovechar el potencial transformador de la música en el mundo.
– ¿Qué esperáis aprender de los profesores y mentores en esta edición?
BN: Espero aprender no solo habilidades técnicas de los profesores del programa sino sobre todo sus experiencias personales con las obras musicales. Encuentro especialmente fascinantes sus historias y anécdotas de sus carreras, porque muestran hasta qué punto han profundizado en determinadas obras. A menudo también se aprende información interesante sobre los compositores o detalles sorprendentes sobre piezas que quizá nunca habías escuchado antes. Es precisamente esta combinación de conocimiento especializado y experiencias personales lo que hace que el aprendizaje sea especialmente valioso para mí.
GN: Cada compositor habla un lenguaje único. La capacidad camaleónica de crear mundos sonoros completamente distintos y cambiar entre ellos a lo largo de una misma velada es una cualidad que admiro en muchos de mis artistas favoritos, y que espero desarrollar bajo la guía de los mentores de este año.
– ¿Qué aspecto de vuestro desarrollo artístico os gustaría reforzar más este año?
BN: Un esfuerzo constante por profundizar en la confianza en mi voz y en mí mismo como artista.
GN: La inteligencia artificial se está integrando cada vez más en nuestras vidas. En este contexto, me siento cada vez más impulsado a preguntarme: ¿cuáles son los elementos exclusivamente humanos de la interpretación en directo, y cómo puedo profundizar más en ellos? Es correcto exigir excelencia técnica, rigor estilístico y autenticidad emocional en nuestras interpretaciones. Pero en el momento de la creación musical, anhelo espontaneidad, riesgo, peligro y vulnerabilidad. Esos son los espacios que quiero explorar.
– ¿Qué significa para vosotros tener la oportunidad de actuar en festivales y escenarios de referencia?
BN: Es como un sueño hecho realidad. Durante mis estudios, lo que más disfrutaba era cantar lied, y compartirlo con el público en lugares como estos es una gran alegría.
GN: Para mí, lo más importante es la oportunidad de compartir la música que amo con más personas. Ofrecer el lied a los demás es también un regalo para mí, y estoy muy agradecido a Lied the Future por ello.
– ¿Cómo imagináis vuestra carrera dentro de cinco años?
BN: Dentro de cinco años quiero dar recitales de lied, con muchas Schubertiadas incluidas. Para entonces me gustaría haber publicado mi primer disco.
GN: Lo que sé con certeza es que seguiré siendo desafiado e inspirado por la música que amo. Eso ya es suficiente para una vida plena. Mientras siga compartiendo la música que amo con colaboradores a los que admiro y con públicos que quieran escucharla, seguiré considerándome la persona más afortunada del mundo.
– ¿Creéis que iniciativas como esta son clave para el futuro del lied? ¿Por qué?
BN: Absolutamente. Iniciativas como esta dan al lied la atención que merece y que nosotros, como personas, necesitamos. Refleja quiénes somos, qué nos define y qué anhelamos, ayudándonos a ser conscientes de nuestros sentimientos y de la alegría de estar en este mundo. Sin iniciativas así, el mundo sería un lugar más triste.
GN: Totalmente de acuerdo. En un contexto de recortes e incertidumbre sobre el futuro de las artes, es imprescindible defender el lied con firmeza. Sin este tipo de iniciativas, los jóvenes artistas tendrían dificultades para encontrar una plataforma y hacer del lied parte de su carrera. Si los jóvenes no pueden integrar el lied en sus trayectorias profesionales, su futuro está en riesgo. Un mundo con lied es un mundo más compasivo, empático y amoroso. Ese es el mundo en el que quiero vivir.



