Liceu Jazz abre las puertas al diálogo musical entre Andrea Motis, Yamandu Costa y los estudiantes del Conservatori Liceu
Hay encuentros musicales que empiezan mucho antes de que se enciendan los focos. En la Live Room del Conservatori Liceu, Andrea Motis y Yamandu Costa han compartido un ensayo abierto con los estudiantes, un espacio para dejar al descubierto la música mientras sucede. La víspera de su primer concierto juntos en el Palau de la Música Catalana, el dúo ha ofrecido una ventana privilegiada a su proceso creativo, acercando a los futuros músicos la experiencia real de construir algo único sobre el escenario.
El encuentro ha sido posible gracias a Liceu Jazz, el programa impulsado por la Fundació Ferrer de Música, la Fundació Conservatori Liceu y el Festival de Jazz de Barcelona que ofrece clases magistrales, ensayos abiertos y conciertos para acercar a los estudiantes del conservatorio a los artistas de esta gran cita del jazz. Más allá de compartir conocimientos, Motis y Costa han reivindicado la música como un lenguaje vivo, que se aprende tanto con el oído como con la teoría, y que exige curiosidad, concentración y confianza en el otro. Entre la sensibilidad de la trompetista y cantante catalana y la exuberancia del guitarrista brasileño, asoma también la promesa de una colaboración que apenas comienza y que, como ellos mismos intuyen, está llamada a cruzar fronteras y estilos.
– Hoy habéis compartido un ensayo con los alumnos del Conservatori Liceu. ¿Qué creéis que se han llevado de esta experiencia?
Andrea Motis: Creo que ha sido como un ensayo entre bambalinas y como el ensayo que hicimos anteriormente en mi casa, de manera que han visto la realidad de un ensayo, algo muy real y casero. Hemos intentado que también tenga el factor concierto, con canciones que nos gustan a ambos. Las preguntas que han hecho los estudiantes han sido muy interesantes. También se ha hablado de cómo conectar en la música, de cosas que realmente son importantes. También de la improvisación como composición espontánea y de cosas que son muy interesantes y que Yamandu ya me había comentado anteriormente. Me alegro mucho de que hayan salido para compartirlas con los demás estudiantes.
Yamandu Costa: Es una oportunidad muy importante porque te obliga a hacerlo lo mejor posible. Si ensayas en tu casa, es más relajado y a veces no te concentras tanto pero cuando tienes la atención del otro hay que hacerlo lo mejor posible. De alguna forma también me tranquilizó un poco, porque siento que vamos a disfrutar y que vamos a mostrar algo genuino, algo verdadero y original. Estoy muy contento con esta oportunidad de hacer música con Andrea. Creo que estamos empezando algo que va que va a dejar lindos rastros por ahí.
– El programa Liceu Jazz de la Fundació Ferrer de Música y la Fundació Conservatori Liceu ofrece masterclasses, conciertos y encuentros con grandes figuras del jazz, en colaboración con el Festival de Jazz de Barcelona, para acercar estos referentes a los estudiantes del conservatorio. ¿Por qué creéis que es importante que los jóvenes músicos tengan oportunidades de compartir experiencias con artistas como vosotros?
YC: Creo que es importante para desmitificar y para reducir un poco esa distancia y esa formalidad. De esta manera se consigue mostrar que la música se hace al instante. La primera vez siempre hay que estar concentrado, hay que procurar que las conexiones aparezcan, que la música te sonría, de manera que es una oportunidad muy importante para ellos y para nosotros también, para ponernos a prueba y hacerlo lo mejor posible.
AM: Yo no sé si conseguimos desmitificar, pero en todo caso es muy bonito, teniendo en cuenta que tocaremos en un espacio como el Palau de la Música, que es muy grande, y es más lejano. Poder tocar aquí, en la Live Room del Conservatori Liceu, tan de cerca y en acústico, es muy bonito y muy especial.
– El jazz da mucha importancia a la improvisación y al diálogo entre músicos. ¿Cómo se consigue enseñar eso?
YC: En el jazz americano desarrollaron toda una didáctica, una forma de explicar y padronizar la improvisación, pero de esta forma los estudiantes también pueden ver que estamos haciendo la música en el momento. Creo que es interesante en un momento como el actual, con la IA y con las tecnologías, mostrar que esa forma de hacer música ya es una revolución, para tus propios sentidos. Son desafíos enormes: mentales, de concentración, de dominio del instrumento, de lograr una linda conexión para poder llegar hasta la gente con una música verdadera y con sentido. Que no sea algo solo para ti sino para ser compartido. Es importante que vean que todavía existe esa forma de hacer música. Para mí, la música siempre fue un lenguaje del futuro, una puerta que te hace descubrir cosas muy diferentes.
AM: Me gusta pensar que tanto Yamandu como yo somos ejemplo de personas que han entrenado más el oído que no la teoría. Yamandu, en el nivel increíble en el que está, también tiene eso en común con muchos músicos. A veces, en un conservatorio estás muy enfocado a la teoría y estás en un momento vital y musical donde la tienes muy presente en el día a día. En cambio, es interesante también saber cómo conectar con otros músicos porque al final, en el lenguaje del jazz, lo más importante es el oído. La música al final es un lenguaje más práctico que teórico. La teoría solamente debería ayudar y ni siquiera es necesaria. Confías en el oído y la memoria. Apuestas por recordar ¡o no recordar! pero sobre todo por vivirlo. Yamandu es un gran ejemplo de ello y yo misma también estudié de esta manera con Joan Chamorro.
– Después de este ensayo general, actuáis por primera vez juntos en el Palau de la Música Catalana. ¿Cómo nace esta colaboración?
AM: A mí me hacía mucha ilusión. Me lo propuso Joan Anton Cararach, director del Festival de Jazz, y fue como si me leyera la mente. Era algo que me hacía mucha ilusión porque Yamandu es un gran maestro. Es un sueño que me acompañe. Es un genio. Es como una orquesta en una sola persona. Tiene este factor virtuoso pero sensible pero ecléctico y tantos atributos positivos en la música que enseguida tuve muchas ganas de tocar con él. El año pasado no fue posible y lo fuimos posponiendo hasta el día de mañana, que por fin se va a poder realizar.
YC: Creo que es el principio de algo porque tenemos mucho en común. Se me ha empezado a encender la luz de cosas que podemos hacer juntos, más allá de fronteras y de estilos. Buscamos muchas cosas en común, que es la música linda, culturas populares de diferentes lugares, que podemos interpretar de una forma original, con verdad y de corazón.



